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Sexualidad y personas especiales
Por LatinSalud|
Introducción
Las diferentes cuestiones relacionadas con la sexualidad de aquellas personas que padecen algún tipo de discapacidad ya sea física o psíquica, afortunadamente han evolucionado en los últimos años en forma paralela con los avances científicos y técnicos, los que a su vez, respondieron en forma adecuada a sus requerimientos psicosociales. Años atrás, la problemática sexual de las personas con algún tipo de disminución era abarcada solamente a nivel profesional, médico, por lo que sus relaciones quedaban limitadas al ámbito familiar, considerándoselos como personas asexuadas. Posteriormente, en una sociedad más permisiva y abierta a las cuestiones sexuales, la sexualidad en estas personas comenzó a ser objeto de atención de los especialistas, reivindicándose como un derecho de todas las personas, con o sin algún tipo de discapacidad, incorporándose los problemas sexuales dentro de los programas de rehabilitación integral. En los últimos años los avances médicos permitieron nuevas y mejores perspectivas en el tratamiento de las personas con discapacidad. Modernas técnicas de fertilización y reproducción asistida, nuevos medicamentos y avances en bioingeniería y técnicas de microcirugía, así como los avances en comprender los factores psicológicos que intervienen en nuestras relaciones afectivas y sexuales, constituyen el futuro en las posibles soluciones para muchos de los problemas que afectan a las personas con alguna disfunción orgánica o psíquica. Su orientación y tratamiento no debe considerarse cualitativamente diferente de las personas sin minusvalía, ya que todos compartimos pautas culturales como seres sexuados que somos, con necesidades y una serie de circunstancias diferentes que siempre deben ser tenidas presente, como edad, personalidad, condición física, oportunidades y capacidad de relación. En esta primera entrega, se abordará la problemática sexual de las personas con lesiones medulares y diferentes afecciones orgánicas. Lesión medular Las lesiones de la médula espinal producen una interrupción de las vías nerviosas encargadas de llevar y traer información desde y hacia los órganos genitales, consecuentemente interfiriendo en su funcionamiento normal, con parálisis parciales o completas de las extremidades, trastornos en la sensibilidad, falta de control de la micción y evacuación, disfunción de los órganos sexuales y de la fertilidad. Todo depende del tipo de lesión y del nivel donde se ha producido la misma. En los hombres, básicamente los trastornos se relacionan con la eyaculación y erección. En las mujeres, la capacidad de procrear permanece indemne, pero presentan dificultad en el ciclo de la respuesta sexual. Esto no significa renunciar al resto de las posibilidades eróticas de su cuerpo y mente, ya que dentro de sus posibilidades continúan siendo personas con capacidad de dar y recibir placer. El tratamiento y rehabilitación puede resultar muy satisfactorio con un abordaje multidisciplinario contemplando todos los aspectos tanto biológicos como psicológicos. Dicho tratamiento, puede ser realizado en unidades de rehabilitación sexual integradas en algunos centros especializados en la rehabilitación de personas con lesiones medulares. Inicialmente, luego de producida la lesión medular, se presenta un trastorno adaptativo que desencadena alteraciones emocionales, como ansiedad, depresión o tristeza, que conlleva a falsas conclusiones como "nadie me va a querer" o "ya no soy hombre o mujer". Por lo que aquí es de vital importancia el apoyo emocional, enfocado hacia una progresiva adaptación a la nueva realidad, con lo cual se posibilitará una satisfactoria adecuación psicosexual. Enfermedades orgánicas En cuanto al cáncer, el mismo constituye un mito social, en el sentido de que automáticamente se los asocia con una enfermedad incurable y mortal. Afortunadamente muchas enfermedades oncológicas, si bien es verdad que existe un elevado índice de mortalidad, son curables hoy en día. Esta atribución ha existido desde siempre, creencias que influyen en la inhibición de la actividad sexual. Es por ello que es importante brindar una adecuada información y educación de técnicas sexuales básicas para encontrar la solución a su problemática. La sexualidad de una persona con una enfermedad oncológica está afectada de la misma manera que otra persona con una enfermedad crónica, pero no más de ello. En las personas con padecimientos cardíacos, las preocupaciones en el ámbito sexual giran alrededor de la duda de si su corazón será capaz de “resistir” el esfuerzo físico que demanda la actividad sexual. Muchos hombres, con antecedente de un infarto de miocardio padecen de impotencia o pierden su deseo sexual, muchas veces por temor a repetir el infarto. Las mujeres generalmente no presentan un gran cambio en su comportamiento sexual comparado con los hombres. Esas alteraciones sexuales muy pocas veces tienen su origen en trastornos orgánicos, sino que tienen su origen en creencias irracionales y miedo por un lado, y por depresión y pérdida de la autoestima posteriores al infarto. La actividad sexual de un hombre de mediana edad implica un gasto energético pequeño, comparado con el que se tiene al subir una escalera, caminar rápido, o realizar las actividades de los trabajos cotidianos. Esto no es igual para todas las personas, en aquellas bajo medicación o con otras enfermedades asociadas, es importante considerar las recomendaciones médicas específicas para cada caso en particular. La hiperplasia de próstata, es otra patología frecuente en hombres luego de los 55 años de edad, que por si sola habitualmente no ocasiona molestias, sino que por su proximidad con órganos sexuales requiere de un tratamiento quirúrgico que puede llegar a alterar la función sexual. Actualmente y gracias a los avances en las técnicas quirúrgicas, dicho riesgo ha disminuido considerablemente. Salvo aquellos casos en los que si se presenta un daño de tipo orgánico, las disfunciones sexuales como impotencia, son de causa psicógena, donde la disfunción en la erección puede deberse por una reacción psicológica a la alteración en la eyaculación que puede quedar como secuela de la intervención quirúrgica. Bibliografía • "Enciclopedia de la sexualidad", Tomo IV - Farreras, Rozman - Edit. Océano |