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Los niños y el género
Por LatinSalud|
Desarrollo y género (1)
Mucho se habla en estos días acerca de las cuestiones de género y de cómo pertenecer a uno o a otro género tiene connotaciones socioculturales que pueden incidir en la calidad de vida y en las oportunidades de desarrollo. "Dado que en todas las sociedades la discriminación sexual comienza en las etapas iniciales de la vida, la igualdad de la niña es un paso indispensable para lograr que las mujeres logren la totalidad de su potencial y se conviertan en contribuyentes paritarias al desarrollo". (2) El género es un atributo aprendido y no una determinación biológica. Aunque se nazca de sexo masculino o femenino, uno aprende a ser hombre o mujer. Según los expertos, a los cinco años de edad la mayoría de los niños ya han aprendido a ser niños o niñas: a jugar con juguetes diferentes; a vestirse de azul o rosado y a responder a una agresión golpeando o llorando. Los papeles de género que una sociedad asigna a sus niños tendrán un efecto determinante sobre su futuro: su acceso a los alimentos y la educación; su participación laboral; sus relaciones humanas; y su salud física y psicológica. La construcción social del género influye en el desarrollo físico y psicológico tanto de los niños como de las niñas en varios ámbitos, muchos de ellos acentuados por la pobreza. Hoy en día se presta más atención a los primeros años de vida de los niños. Esta atención debe incluir un enfoque de género si se pretende eliminar las barreras al desarrollo de las niñas. Estas barreras se originan tanto de las desigualdades estructurales como de las decisiones que toman los padres y otros actores sociales, incluso el gobierno, los educadores y los medios de comunicación. Factores decisivos Aunque parezca increíble, ser mujer significa a veces tener menor acceso a los alimentos. En muchos países las niñas gozan de una salud nutricional inferior que los niños, lo que constituye una amenaza a su salud y desarrollo. También significa una mayor vulnerabilidad a la enfermedad y menor acceso a la atención de salud. Además de la carencia nutricional, hay otros factores de desigualdad incluyendo agotamiento por una mayor carga laboral, el embarazo temprano y exposición al abuso físico y sexual. Esta vulnerabilidad a la enfermedad se ve agravada por el acceso limitado de las niñas a los servicios de salud. Varios estudios han revelado que el padecimiento de una niña tiene que ser más grave que el del niño antes de que la lleven al médico. En varios países en desarrollo, la tasa de mortalidad en la niñez es mayor entre las niñas, lo que pone de manifiesto un problema grave porque cuando ambos sexos tienen acceso a la atención médica, la norma biológica muestra una mortalidad más alta entre los niños (incluyendo in útero).
Educación, violencia y explotación En el mundo, las niñas tienen menor probabilidad de ser educadas, especialmente más allá del nivel primario. A menudo se mantienen en casa como trabajadoras domésticas, agrícolas o de la economía informal. Aunque las niñas reciban educación, frecuentemente se emplean en ocupaciones que pagan menos y que no ofrecen oportunidades para su desarrollo profesional. En cuanto a la vulnerabilidad y a la explotación, el papel de la violencia en la subordinación de las mujeres no se puede ignorar. Una proporción mayor de niñas que de niños son víctimas del abuso de parte de miembros de su familia, amigos, educadores y desconocidos. Si bien el papel de la violencia en la explotación de las niñas (ya sea para fines sexuales o laborales) no se ha examinado suficientemente, es crucial para su desarrollo. Por su parte, los varones son socializados para incurrir en comportamientos violentos y peligrosos, lo que les expone a más lesiones y mortalidad temprana que a las niñas. La mayoría del trabajo realizado por mujeres y niñas no es reconocido. Esto incluye responsabilidades domésticas como cuidar a los hermanos menores, cocinar, lavar la ropa, transportar el agua así como el trabajo informal y agrícola que se centra en el hogar. El desarrollo físico y educacional de las niñas puede ser perjudicado seriamente cuando se les impide asistir a la escuela y en su lugar realizar trabajo físico difícil para el cual sus cuerpos no están preparados. Trabajar por la igualdad La televisión y otros medios de comunicación están ejerciendo cada vez mayor influencia en el desarrollo de los niños. Esto es especialmente importante cuando se trata de estereotipos de género y las percepciones sociales de cómo las niñas y los niños deben comportarse. Los medios siguen presentando imágenes de hombres que usan la fuerza o la violencia para establecer su autoridad y de mujeres en papeles tradicionales domésticos o sumisos y que presentan a la mujer como un objeto sexual. Los medios podrían tener un efecto enorme en la redefinición de los papeles de género presentando imágenes diferentes de mujeres y hombres. Sin embargo, muchos han empleado este potencial de manera perjudicial, sin asumir alguna responsabilidad por su papel en la perpetuación de los estereotipos de género, ni crear una realidad alternativa. Habrá que trabajar para asegurar una igualdad en la autoestima de unos y otros que construya una confianza en sí mismos que no sea tan dispar. Si bien no se puede decir que los niños sean más queridos que las niñas, sí se puede decir que tienden a ser más valorados. El niño se considera como una inversión financiera que producirá rendimientos a largo plazo. La niña, en cambio, se considera frecuentemente como carga económica que se debe descargar. A los niños también se les atribuye la continuidad de la línea familiar, mientras que se considera que con el tiempo las niñas pertenecerán a otras familias. Aunque difíciles de cuantificar, los efectos psicológicos de esta realidad en el desarrollo de las niñas deben ser tomados en cuenta. Asegurando el desarrollo equitativo La educación de las niñas es uno de los aspectos más importantes para solucionar el problema de la inequidad social. Ha demostrado reducir la fecundidad y las tasas de mortalidad infantil, promover una mejor salud, nutrición y calidad de vida en las familias, estimular una mayor productividad económica y participación en el sector laboral y, en general, mejorar el desarrollo social y económico. La decisión de privilegiar a los miembros masculinos de la familia obstaculiza el desarrollo de las niñas desde su nacimiento. Los padres juegan un papel crítico en el desarrollo de sus hijos y son principalmente responsables por la selección del entorno en que sus hijos son socializados. Se ha demostrado que los niños participan más en clase y reciben más atención por parte de los maestros. El sector educación desempeña su papel en la perpetuación de los estereotipos de género, y también puede ser un agente fundamental para cambiarlos. Los gobiernos deben abordar las barreras que se interponen al desarrollo de las niñas. Algunos ejemplos incluyen: • reconocer la participación laboral de las niñas, • facilitar el acceso a la educación por medio de horas flexibles, becas, tecnologías que ahorran trabajo tales como los pozos (reducen la carga del trabajo doméstico de las niñas) y • redistribuir recursos para garantizar el acceso de las niñas a los alimentos y a la atención médica (incluida la anticoncepción). Notas: (1) Este artículo reproduce información de las Hojas Informativas de GenSalud, Programa "Género, mujer y desarrollo", OPS. (2) Artículo 4.15 - Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, 1994 |