Los sexólogos han dividido el ciclo de la respuesta sexual femenina en cuatro
fases, excitación, meseta, orgasmo y resolucion. Estas son definiciones
arbitrarias y una persona no es probable que este enterada de que su cuerpo
experimenta cada fase en forma individual. La cantidad de tiempo que una persona
pasa en cada fase, e incluso el orden en el cual la experimentan puede variar.
Una mujer en una cita puede excitarse varias veces, sin saberlo y sin alcanzar
la fase de la meseta. Ella puede experimentar excitación y la fase de la meseta
durante una sesión de baile, pero vuelve a su estado normal durante el regreso
al hogar. Una vez en casa ella puede experimentar rápidamente la excitación y el
orgasmo como resultado del estímulo genital directo sin experimentar la fase de
la meseta. La manera en la cual una persona experimenta cada fase es única, e
incluso ésta cambiará dependiendo del humor y con quien este.
Excitación
Mientras que la erección del pene es la evidente manifestación de la
excitación sexual masculina, en la mujer se observan varios cambios que muchas
veces no son tan obvios para la pareja masculina:
Las paredes vaginales se lubrican. Una vez iniciada la estimulación sexual
femenina (bien sea física, a través del área genital, de las mamas o de otra
zona erógena, o mental) las paredes vaginales se congestionan por el mayor
aflujo de sangre lo que conduce a la aparición de un flujo lubricante en la
vagina y la vulva. La rapidez del comienzo de ésta lubricación varía de una
mujer a otra, siendo generalmente entre 10 y 30 segundos después de iniciado el
estímulo. Es importante anotar que la lubricación vaginal es esencial para el
mantenimiento de un coito confortable, sin embargo, el hombre debe saber que el
hecho de alcanzar una adecuada lubricación no es suficiente fundamento para
pensar que la mujer ya está en la fase óptima para comenzar el coito, son
necesarios otros cambios antes que ella esté "eróticamente preparada".
Congestión del clítoris. Como ya dijismos, la constitución del clítoris es igual
a la del pene, tiene un pequeño bulbo similar al glande (la punta del pene) y se
hincha como él una vez que la mujer se excita, hasta casi doblar su tamaño
normal. El volumen del clítoris es diferente entre una mujer y otra, sin
embargo, tal como sucede con el pene, su tamaño no tiene relación directa con el
grado de satisfacción sexual obtenido en el orgasmo.
Congestión de las mamas. La erección de los pezones, dada por las contracciones
de las fibras musculares alrededor de ellas, ocurre durante la fase excitatoria.
Generalmente se produce la erección de un pezón primero que el otro, fenómeno
también presente en algunos hombres. Esta erección de los pezones ocurre por el
mismo mecanismo que se produce la erección del pene y del clítoris, es decir,
por un mayor aflujo de sangre a ésta zona. Las mamas se hincharán aumentando su
tamaño durante la fase excitatoria y las areolas (la zona alrededor de los
pezones) también se tornarán turgentes.
Los labios vaginales se hinchan. Tanto los labios externos (mayores) como los
labios internos (menores) de la vagina se congestionarán aumentando su volumen y
exponiendo al clítoris (normalmente los labios vaginales se reúnen en el monte
de Venus ocultándolo).
La vagina aumenta su volumen. La vagina realmente es una cavidad virtual, es
decir, ella normalmente tiene unidas su paredes que, durante la penetración del
pene, se separan formando la cavidad real. Durante la fase excitatoria, el útero
se "extiende" hacia atrás haciendo que se forme el cilindro vaginal que
permitirá el ingreso del pene. Además, las paredes vaginales que normalmente
tienen apariencia arrugada durante ésta fase se tornan lisas y húmedas.
Otros cambios corporales. La mujer y el hombre durante la excitación sexual
aumentan la frecuencia de su respiración y del ritmo cardiaco; la tensión
arterial se eleva levemente y los músculos voluntarios presentarán ciclos de
relajación y tensión. Existe una característica femenina en ésta fase: en el 75%
de las mujeres se observarán oleadas o flushes de enrojecimiento en la piel de
la parte alta del abdomen, fenómeno que también puede observarse en todo el
cuerpo.