La buena amistad y el BUEN AMOR necesitan disponer de mucha
soledad compartida y de un espacio, un santuario donde no pueda haber lugar para
las interrupciones, los ruidos y los pasados.
¿Es el amor cosa de dos?
(un arte a punto de desaparecer, devorado por las modas y las prisas)
¿Es la amistad un arte para ser disfrutado en compañía, de manera serena...?
...es difícil compartir la poesía, porque el arte acaba siendo cosa de uno,
excepcionalmente de dos, difícilmente de más.
Si ya es complicado compartir la poesía, mucho más complejo y duro es compartir
tu propio corazón entero con otra persona. Ahora que todo (incluso eso que
llaman amor y no deja de ser un invento muy reciente, muy moderno, fruto del
bienestar aparente que nos concede el neoliberalismo, es algo tan efimero y
fugaz...) vive envuelto en una insoportable precariedad, en una terrible
incertidumbre, algunos queremos seguir creyendo que es bueno amar y expresar
nuestras emociones, sentimientos, pensamientos... aunque no tengan un objeto ni
un destino concreto y carnal. Debemos amar aunque no tengamos amada, novia,
compañera, mujer o perrito que nos ladre...
Si Ovidio escribe el Arte de Amar no lo hace para conceder un homenaje a Corina;
en realidad el escritor latino redacta ese gran tratado del Amor y la Seducción
para ordenarse, para saber que el amor o la amistad amorosa es algo muy breve,
donde casi nunca participan de manera recíproca los dos actores. El objeto (o el
sujeto de nuestro deseo) tiene en el amor una presencia limitada, dejando un
rastro que tarda en diluirse si sabemos o somos lo suficientemente sensibles en
apresar y absorber lo mejor que hemos dado y recibido cuando no eramos
conscientes de que las cosas tienen unos "tiempos".
Pero siempre, independientemente de haber sido tocados, fulminados por las
flechas de Cúpido, hay que vivir de manera poética, irradiando ese amor que
alguna vez pudimos ofrecer a manos llenas. Hay que vivir intensa y
apasionadamente lo que se siente, dejándose apresar por esos locos anhelos, por
esa furia llena de ternura y mariposas en el estómago. No se debe confiar en
aquellos que viven un amor desde la "normalidad", que siguen el calendario. El
único problema es que hace falta tener una compañera, una persona que pueda ser
algo más que una excusa, y que permanezca en la misma sintonía, que tenga
afinidad contigo... Y eso es tan difícil como encontrar diamantes en los ojos de
un ciego.
La vida debe vivirse como una herida gozosa, una amable y alegre herida que no
sangra, pero que contiene las dosis suficientes de ternura, misterio y alegría
para hacer llevadero cualquier reto, cualquier imprevista dificultad o caída.
Todo lo que hace que la vida sea un territorio, un paisaje divertido,
equilibrado y mejor, nace de la subversión, de la transgresión, nace de los
espíritus innovadores, surge de esos seres que dan el primer paso a pesar de la
soledad y el miedo que supone ser el "primero"... Los cambios personales son los
que producen los verdaderos y significativos cambios sociales. Si hoy podemos
besarnos por la calle sin recibir amonestaciones, multas o garrotazos, es por la
sencilla razón de que otras personas tuvieron el valor de retar a los sicarios
del "sistema" y romper con las rancias costumbres medievales ibéricas con gestos
de "amor", con gestos breves y directos de amor compartido.
No hace falta esconderse en la penumbra enloquecida, inundada por el humo de los
porros, las anfetaminas disueltas en las bebidas, el alcohol y la coca
adulterada que circula en las discotecas, bares y pubs de moda, para así
participar en una aventura, en una historia que nunca podremos calificar de
"amor", pues el amor y la amistad deben vivirse lejos de aquellas sustancias que
alteran y distorsionan nuestra conciencia, nuestra percepción de la realidad. el
peor enemigo de los sueños y del DESEO son las drogas y los ruidos copulativos y
esquizofrénicos que nacen de los sintetizadores. Tampoco hace falta camuflarse y
crearse otros "yo" en internet para así poder vivir un amor clandestino, que nos
vuelva a llenar de adrenalina y misterio... No hace falta disfrazarse de lobo,
de cazador intrépido para vivir un amor vehemente, único y desgarrador. Nunca
entenderé que nefasta y burda obsesión tenemos en presentarnos, en creernos
mejor de lo que realmente somos. ¿Por qué esta!
mos siempre ofreciendo una imagen maravillosa de nosotros, unos seres tan
vulgares e incapaces de encontrar tesoros excelsos e irrepetibles, mientras
caminamos por la calle o toma un café en cualquier bar de su ciudad?
Lo siento, pero el paraíso no se encuentra en un nombre falso o en un rostro
virtual, lejos de nuestra rutina, de nuestro crónico aburrimiento, y aunque
tenemos el muro protector que ofrece internet, vamos a toparnos muy pronto con
una realidad tan cruda y cutre como la que sufrimos a diario en nuestra propia
piel. El cielo y todas las reinas y diosas hermosas y con una disposición a
vivir la vida, derrochando a raudales la pasión, las tenemos a tiro de piedra,
muy cerca de nuestra morada o lugar de trabajo. pero para descubrirlo y
aceptarlo, uno tiene que APRENDER A MIRAR, APRENDER A VER, APRENDER A
SOÑAR CON LOS OJOS BIEN ABIERTOS.
No hace falta ser "otro" para vivir una vida llena de emociones, emociones que
nos liberen de nuestros genuinos y primarios deseos animales.No haced falta
creerse "otro" para librarnos de nuestras intolerables y mezquinas miserias
intelectuales y de nuestras "costumbres" y rancios habitos sociales, adquiridos
en los ya cotidianos lavados que nos imparte la caja lista, la tele y resto de
medios de intoxicación masiva.
Pero sí hace falta urgentemente inventarse, Y CAMINAR DESNUDOS todos los
días y desde aquí, desde nuestra propia piel, descubriendo que el Paraíso no se
encuentra en un periplo lujoso o en unas vacaciones de ensueño por las rutas
oficiales que marcan las agencias de viaje.
Los mejores momentos de mi vida los he pasado y compartido en los lugares más
comunes, esos que pasan desapercibidos para la "masa", siempre dispuesta a
devorar todo lo que es "moda" o "novedad". Eso demuestra la nula falta de
respeto que tenemos hacia nosotros mismos, pues el respeto significa saber
elegir, discernir, reflexionar y trazar nuestro propio camino, lejos de los
rebaños y las dictaduras publicitarias y comerciales...
Divertirse y llenarse de mar, sol, buena música, aire fresco, paisajes
virginales y risa limpia es tan fácil como autoengañarse o crearse necesidades.
Lo único complicado, en nuestra vertiginosa y superficial vida, es la enorme
incapacidad para compartir, para poder convivir de manera sosegada, directa y
amable., dado que no queremos reflexionar y elegir de manera personal.
Para vivir de manera poética y libre debemos rechazar lo que hace la "masa". No
nos debe importar ser una extraña minoría, un reducido grupo de seres que viven
en armonía, en equilibrio con los pocos paisajes naturales que no ha mancillado
ese "progreso" de pacotilla, ese progreso que nos condena al disfraz, a vivir en
una liturgía donde nada es lo que realmente es.
Pienso igual que Julio Cortázar: la amistad y el amor son artes para gente muy
solitaria (y a la vez personas con una interminable capacidad para el compromiso
permanente y colectivo(, donde pocos pueden participar y sentir plena y
abiertamente. No creo que uno pueda tener muchos amigos; puede uno tener una
gran colección de conocidos y tener un trato correcto y fluido, pero uno no
puede ser tan insensato e imbécil de entregarse entero a la primera persona que
aparece, por muy encantador o deslumbrante que nos parezca durante los primeros
contactos.
El amor y la amistad son la clave de las bellas artes, y precisan de un dominio
absoluto de duras y complejas técnicas, así como de un tiempo de maduración y
una enorme observación, en aras a lograr que podamos tener una visión
tridimensional que nos permita ver si hay o no sintonías y afinidades. Uno no
puede ir dándose a la primera persona que nos dice hola, que nos muestra una
sonrisa. Eso es un comportamiento suicida y una muestra de inmadurez
imperdonable, que nos pasará factura pronto, muy pronto.
Hoy en día a la mentira, a la propaganda y al engaño sistemático y compartido le
han puesto un nombre con mucho encanto y exuberante sonido: amor. Y hay personas
que confunden amistad con tener una lista de conocidos circunstanciales... Cosas
de nuestros tiempos precarios y gaseosos. Se nota que no nos importa nada vivir
bien.
La buena amistad y el BUEN AMOR necesitan disponer de mucha soledad
compartida y de un espacio, un santuario donde no pueda haber lugar para las
interrupciones, los ruidos y los pasados.
Hay demasiados miedos presentes en nuestro pasado y en nuestro futuro. Hay
demasiados tontos miedos que nos impiden abrirnos, por eso necesitamos las modas
y las fiestas colectivas, la oscuridad ruidosa, pues nos da pavor, terror
encontrarnos a nosotros mismos.
Antonio Marín Segovia