El llegar al orgasmo de forma precoz (eyaculación precoz) es un problema que
afecta a muchos hombres, lo cual ha quedado más que demostrado a través de
múltiples estudios que se han realizado a lo largo de las últimas décadas.
Es una situación que se hace incómoda durante el sexo, que no permite
disfrutarlo plenamente, ya que acorta los tiempos del mismo, además de que hace
que la mujer tampoco disfrute tanto, justamente por la menor duración de la que
estamos hablando.
Estas son malas noticias, especialmente si consideramos que las cifras nos
hablan de que el número de hombres afectados por la eyaculación precoz es de
casi el treinta por ciento, una cifra realmente elevada. Y esto contando sólo
aquellos que confiesan llegar a la eyaculación antes de lo que desearían.
Y, por otro lado, cuando hablamos de una rápida eyaculación o eyaculación
precoz, nos referimos a una eyaculación que se produce aproximadamente (en la
mayor parte de los casos y en promedio) antes de los dos minutos luego de la
entrada en la vagina. Esto en el caso de aproximadamente el setenta y cinco por
ciento de los hombres.
Y si pensamos que otros estudios nos dicen que la mujer tarda aproximadamente
unos diez u once minutos en llegar al orgasmo, podemos comprender rápidamente
que la diferencia es grande y cómo esto puede afectar desfavorablemente a la
búsqueda de goce sexual de la pareja.
Pero no hay que desesperarse ni pensar que la eyaculación precoz es imposible de
solucionar, donde no se puede ganar, que no hay forma de evitarlo, porque “el
cuerpo funciona de esa forma y no se puede luchar contra el propio organismo ni
contra la forma en que nuestro cuerpo trabaja”.
Lo cierto es que esto no es así, sino que muchos terapistas sexuales e
investigadores del tema han buscado y trabajado en el área, intentando encontrar
soluciones a este problema, para permitir un control de la eyaculación y un
alargue del acto sexual.
La buena noticia es que lo han logrado, y aquí presentamos una serie de técnicas
que nos permitirán batir ese tiempo de dos minutos que tan molesto puede llegar
a ser.
Control, ¿enemigo o amigo de la eyaculación precoz?
Pero las técnicas de las que hablaremos, y todas las más tradicionales que se
han desarrollado tienen una cosa en común: requieren de un alto grado de control
por parte del hombre.
Y todos sabemos que tener un alto grado de control sobre nuestras reacciones
físicas no es nada fácil, sino que es una actividad altamente estresante y que
genera muchísima tensión. Y se debe ser muy cuidadoso en el momento de
controlarse uno mismo.
Entonces, el resultado de este tipo de técnicas suele ser que una gran tensión
se genera en nosotros, con lo cual podemos terminar mucho más tensos que antes
de comenzar; algo no deseable, y que va en contra de las ideas más básicas del
Tantra, que nos hablan constantemente de la búsqueda de una relajación tan
absoluta como sea posible, del disfrute y de la no resistencia a los
acontecimientos.
Por lo tanto, este tipo de terapia de la que estamos hablando no puede de
ninguna forma considerarse una técnica tántrica, porque nos llevan a un nivel de
tensión más alto.
Por lo tanto, lo que se necesita encontrar es una forma de canalizar estas
técnicas para lograr que no sean tan tensionantes, enfocarlas a través del
Tantra para lograr realizarlas manteniendo la relajación y los preceptos básicos
de la sagrada sexualidad y el tantra.
Entrenamiento contra la eyaculación precoz
Es necesario, para poder empezar este camino del que estamos hablando y llevarlo
a un correcto y deseable fin, cambiar nuestra mente en algunas cuestiones.
La primera es que debemos comprender que no hay nada malo en llegar a la
eyaculación. Es algo natural y deseable. Sería mucho más preocupante y
probablemente un problema verdadero (ya que lo otro no involucra a la salud) el
no poder eyacular en ningún momento, ni en forma demasiado veloz ni en el
momento justo.
La situación de la eyaculación precoz es, principalmente, un problema de tiempo.
No queremos evitar la eyaculación, sino que esta se produzca más tarde o, aún
mejor, en el momento en que lo deseemos nosotros, ni demasiado temprano ni
demasiado tarde.
Y lo cierto es que cambiar el momento en que se eyacula y lograr dominarlo (tal
vez no totalmente, pero sí lo suficiente como para superar lo precoz) es una
cuestión de entrenamiento, de realizar los ejercicios necesarios y poder
modificar tanto la mente como lo muscular para manejarlo a nuestro deseo.
Debemos comprender y realmente creer (este primer cambio es vital) que no hay
nada malo con nosotros ni con nuestro cuerpo, sólo una situación que es deseable
cambiar o modificar, pero que no por ello es mala.
Es importante hacer una diferenciación que muchos hombres no saben realmente: no
es lo mismo, aunque en nuestra cultura se lo asocie en forma directa y casi
nunca separándolos, el orgasmo que la eyaculación. Se puede llegar al orgasmo
sin eyacular y viceversa, no son cosas que van de la mano. Es algo que podremos
usar en nuestro beneficio si aprendemos como hacerlo, para conseguir más placer
y más tiempo de sexo.
Sabiendo esto, podremos deducir rápidamente que se puede llegar al orgasmo en
forma múltiple, o sea, tener varios orgasmos sin llegar a la eyaculación, que
suele ser lo que termina con el acto sexual inmediatamente. Es el conocimiento
de estas técnicas lo que lo permite.
Las técnicas de las que hablamos se relacionan profundamente con las causas más
comunes de eyaculación precoz, y ayudan a solucionar problemas en esta área.
Pero la mayor parte de los hombres no tiene ningún problema de eyaculación
precoz, sino que simplemente necesitan aprender el control necesario para
mantener la erección y el sexo sin por ello llegar al orgasmo. Puede ser
corregido, entonces, con bastante simpleza, si se hacen los ejercicios y se
practica de la forma constante que es necesaria.
Es simplemente que, por naturaleza y por condicionamiento social y físico, se
nos ha enseñado que durante el sexo debemos dejar que se ponga en funcionamiento
el organismo y que debemos dejarnos llevar cuando llega el momento de la
relación sexual.
Perdemos el control durante la relación sexual, no somos capaces de dominarnos
lo suficiente como para no llegar a ese momento de la explosión hacia el
exterior de nuestro sexo. Normalmente, lo único que deseamos es llegar al clímax
y eyacular tan pronto como sea posible. Es importante combatir esto para mejorar
nuestra sexualidad y las relaciones sexuales que podamos tener con nuestra
pareja o en soledad.
No hay que producir aquí un malentendido y entender, en forma errónea, que está
mal la búsqueda del placer o desear llegar a la eyaculación. Es algo deseable y
que en el Tantra es una forma de celebrar la vida a través del placer. Sólo que
hay mejores forma de manejarlo.
La mayor parte de los hombres no buscan algo especialmente profundo a través de
estas técnicas. Si bien buscan la mejora de la sexualidad y de las relaciones
sexuales, lo cierto es que simplemente buscan poder ser capaces de contener la
eyaculación para mantener las sensaciones placenteras del sexo durante mucho más
tiempo.
A través de las prácticas y técnicas adecuadas se puede corregir este
condicionamiento y lograr superarlo.